Aratirí: la historia del proyecto minero que dividió al país
La minera presentó sus informes ambientales y el país discutió durante años si quería una mina de hierro a cielo abierto. Qué era el proyecto, qué se debatió y por qué no se concretó.
Por Redacción Uruguay Sustentable · · 2 min de lectura

Pocas inversiones generaron tanta discusión en Uruguay como el proyecto Aratirí. La empresa, controlada por el grupo Zamin Ferrous, proponía extraer mineral de hierro a cielo abierto en la zona de Valentines y Cerro Chato, en el centro del país, y llevarlo por un mineroducto hasta una terminal en la costa de Rocha para exportarlo.
Los informes ambientales
Para avanzar, la minera debía obtener la autorización ambiental previa. Con ese fin entregó a la entonces Dirección Nacional de Medio Ambiente los estudios de impacto sobre la mina, el mineroducto y el puerto. Los documentos fueron analizados por técnicos del Estado y discutidos en audiencias públicas, donde productores rurales, vecinos y organizaciones ambientalistas plantearon sus dudas.
Qué estaba en juego
- Agua y suelo. La preocupación principal era el efecto de una mina de gran escala sobre las cuencas, los acuíferos y los campos de la zona, de tradición ganadera.
- El mineroducto. Cruzaba varios departamentos y planteaba preguntas sobre el uso del agua y los riesgos de una rotura.
- Empleo y recaudación. Del otro lado, se prometían inversiones, puestos de trabajo y regalías para el Estado.
Una ley para la minería de gran porte
El debate llevó a aprobar en 2013 una ley específica para la minería de gran porte, que fijó condiciones para este tipo de emprendimientos: garantías ambientales, un fondo para el cierre de la mina y reglas sobre el reparto de la renta. Fue una de las discusiones legislativas más largas de esos años.
El final
La caída del precio internacional del hierro, las negociaciones que no prosperaron y la falta de acuerdo sobre el puerto hicieron que el proyecto se fuera apagando. La mina nunca se abrió. El conflicto terminó en un reclamo de la empresa contra el Estado uruguayo ante un tribunal de arbitraje internacional.
Más allá del resultado, Aratirí dejó una marca: instaló en la agenda pública la pregunta sobre qué tipo de desarrollo quiere el país y cómo se evalúan los proyectos que pueden cambiar un territorio para siempre. El mismo debate atravesó al puerto de aguas profundas en Rocha, que estaba ligado a la salida del mineral.
